Los costes sanitarios del turismo excesivo

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en la noche de verano punta de las ballenas, hace 20 años se la oía hablar mallorquín. Había turistas, había alcohol, había drogas también, pero el residente salió con la misma normalidad y cautela que cualquier otro local nocturno de la isla, y pudo volver a disfrutar a lo grande con un par de canciones de Los Inhumanos de Junior. Hace una semana, un equipo de Último minuto acompaña a la 061 Ambulancia en una noche de servicio en el que se ha convertido en el punto de moda del turismo de bebidas en Baleares. “No mezclar” fueron las primeras indicaciones desde los sanitarios. “Aléjense de tomar fotos porque todo las provoca y la cámara puede ser un detonante. Podría meterse en problemas y no podemos ayudarlo porque estaremos lidiando con una emergencia.

¿Otros aspectos a considerar? Bueno, las peores horas son de 1 am a 4 am y tal El turista que va a Magaluf es agresivo e irrespetuoso. Y para ellos, ¿ya estaban afectados? “A todos. O los evitamos o nos amenazaron”, dicen. «A un alemán le dices: ‘cállate y siéntate aquí’ y se calla y se sienta, pero un inglés siempre te quiere pegar. Tolo Cañellas, paramédico.

Todos los días son testigos de envenenamientos o ataques. “Descubrimos una banda de mujeres que, como si ejercieran la prostitución, atrapan clientes potenciales, la mayoría muy borrachos o mayores. La llevan a un callejón la golpearon y le robaronOjo con él.” Las instrucciones básicas las dará Juan Luís Sánchez, médico de guardia de Urgencias del SAMU 061. Unas horas más tarde, pasada la medianoche, anunciará que la Guardia Civil les ha interceptado en dos coches. en la rotonda de entrada y «Es posible que no los vea hoy».

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Las fuerzas de seguridad vigilan la zona durante la noche.

El personal sanitario se desplaza en una ambulancia de base avanzada, una especie de hospital sobre ruedas, estacionada en el centro de salud de Palmanova. Hay habitaciones con literas para descansar como aparecen en la serie del hospital. La centralita de Can Valero te indicará dónde ir y qué encontrar. Allí deciden, por ejemplo, qué tiene prioridad en caso de superposición de servicios. Su ambulancia está equipada para las emergencias más graves. Los casos leves generalmente se tratan con un vehículo de respuesta rápida.

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La mayoría en verano

Es domingo y parece que va a ser un día tranquilo, pero lo primero que dicen es: «Aquí no hay fin de semana. Aquí vienen a celebrar y encontrarse con sus muertes todos los días». Y eso es exactamente lo que les sucedió en la mañana, unas horas antes. Su turno empezaba a las 8 de la mañana y la primera salida era un chico de unos 17 años con convulsiones. Tuvo un ataque epiléptico. “Por su patología se supone que debe dormir ocho horas, no tomar alcohol porque no lo puede mezclar con las drogas… Pero casi todos los epilépticos vienen aquí, se tiran las pastillas, hacen fiestas, no duermen y tienen convulsiones. Llegó ayer», dice el Dr. Sánchez. El joven turista tuvo que ir acompañado del 061 en su primer día de vacaciones.

El día siguió golpe de calor. Las personas mayores en particular se ven afectadas, “pero también hay jóvenes deportistas que salen a correr o a andar en bicicleta a la hora de comer. En pleno calor”, lamenta el experto. “Es gente que no sigue las medidas de autoprotección y acaba sufriendo lesiones de riesgo”, añade”. A su lado, María José Alou, enfermera, explica que “ya hemos ido cuatro veces hoy a Peguera y a Andratx una vez «Era solo un día normal».

En el verano su trabajo habitual con el Vecinos de la comarca de Calvià se ve superado por los excesos de Magaluf. “Vemos infartos en casa, accidentes de tránsito… y también tenemos el congestionamiento de esta zona con droga, alcohol, bullicio, atracos… A lo mejor estás en una casa y ves a un abuelo enfermo, y luego vas a él a los 20 años que están ahí se quedan”, señala el médico hacia el horizonte, donde se ven las luces de neón.

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Y es una espina en el costado de ese servicio, porque «¿Y si te dicen abuelo cuando estás con un borracho?» dice Tolo Canellas. Calculan que el 80% de las urgencias que visitan en verano son turistas. “Esto significa que nos preocupamos menos por aquellos que pagan impuestos de salud pública”, dicen. “Ese es el problema que tenemos. Quieres cubrir la población, pero luego tienes la congestión de esa área. Hay noches en las que estamos cuatro y cinco ambulancias, pero lo mismo sucede con la policía. Te pueden robar la casa y todos los recursos de la comarca están en Magaluf”, lamenta el médico.

con mas celo

dr. Sánchez señala que el sistema público está desactualizado. “Entre los extranjeros, solo pagan los cuatro asegurados”, dice. “Vas y tienes un problema y te tratan en un hospital, pero no te vas sin pagar la cuenta. Aquí los empleados te cuidan y si luego te piden un despido voluntario pelea con ellos. Los trabajadores de la salud no están hechos para esto y no hay ningún mecanismo para cobrar por ello en condiciones del mundo real. Al final, es insostenible”, lamenta.

Y este año llueve sobre mojado. En los meses de abril y mayo hubo la típica cobertura de verano y uno tiene la sensación de que aún no se ha llegado al límite superior. “Vamos con números muy avanzados”, advierten. Pero además, la afluencia ha cambiado las actitudes. “La gente viene con muchas ganas de fiesta, pero sin ningún control. El que no ha tomado drogas las toma todas juntas el mismo día y es un desastre» dice la Dra. Sánchez. “Encontramos que si antes se atrevían a arriesgarse un poco más, ahora lo hacen todo, no hay freno. Cuando te digan lo que hicieron, ponte la cabeza entre las manos”, añade.

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intercambio de información

Los servicios de salud de Magaluf, junto con los de Eivissa, son los primeros en advertir la salida al mercado de un nuevo fármaco. “No sé de dónde, pero todo viene de aquí”, reconoce el sanitario. “El problema es que cuando sale algo nuevo nadie sabe cómo tratar al paciente, aunque compartimos la información que efectos secundarios tendra«, dice. «Para la mayoría de los medicamentos no hay antídoto, y no sabemos qué hay en ellos. Pero ni nosotros, ni quien lo tomó, ni quien lo vendió… Así que tenemos que parchear, para mantenerlo vivo». , añade. ¿Otro efecto de la pandemia? No solo ha aumentado la disposición a comprar, sino que los vendedores también tienen «sus almacenes llenos», apunta. Y a su lado Tolo Cañellas ya le advierte: «Si vas dos días sin comida, se come con más avidez, y esta gente hace dos años que no sale…”.

Y en este sentido, los primeros casos de balcón. Cada verano suele haber entre 20 y 30, explican. “Creo que tienen predisposición porque la gente en España también se droga y bebe, pero no se tiran”, explica Cañellas.

También es gracias a ella que se ha producido un aumento elevado y sustancial de las prestaciones por intento de suicidio. Eso es lo que les traería esa misma mañana: una llamada telefónica a casa de Peguera. Se dan cuenta de que este verano les gana el respeto porque «En este punto ya hemos desglosadoEl centro les dice qué hospital tiene un hueco cuando su paciente necesita ser ingresado, y en alguna ocasión incluso han tenido que llevarlo a Manacor. «Cuando está saturado es peligroso y es el miedo lo que nos da», advierten. Y por eso las clínicas privadas están llenas, aunque la primera semana del verano no esté ocupada, y piden cautela, porque: «Este año es muy duro».

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